Audrey La Peyre-E

Hembra

Carácter

 

 

Os presentamos a “Kalahary de La Peyre”, a la que familiarmente terminamos llamándola Audrey, por su porte y elegancia, que siempre nos recordó a la excelente actriz, persona e icono de bondad y belleza: Audrey Hepburm.

Además, decidimos que le encantaba este nombre porque, ya desde la primera semana en nuestra casa, escogió como su sitio preferido una zona en la que, precisamente, tenemos colgado un cuadro de esta actriz, de hecho podréis verla posando al lado de la fotografía de la actriz en una de sus fotos, le encanta ponerse a su lado, así que el nombre le vino perfecto.

Fue el segundo Bosque de Noruega que adquirimos. Teníamos a “Bos de Jakobusland” y deseábamos buscarle una “novia” a su medida, guapa, dulce y perfecta y cuando visitamos la página de Anne y Javier de la Peyre, no pudimos soportarlo y sucumbimos ante esta tortuguita.

Desde el principio la historia de amor entre Audrey y Bos ha sido preciosa. Dicen que pocos animales en la naturaleza mantienen una pareja de por vida, quizás sólo se nos viene a la mente, en este momento, los patos, pero en el caso de Bos, se enamoró desde que la vió y ella de él. Pensamos que cuando otras hembras entrasen en casa Bos iba a perder esta predilección por Audrey pero no fue así. Cuando ampliamos la familia felina y aparecieron las otras hembras, siempre que Bos podía intentaba ver a Audrey y ella a él, estaban buscándose continuamente y esto nos hizo pensar que ¡igual no sólo los patos…., quién sabe…..el soñar es gratis ¿no?!.

En fin Audrey ha demostrado ser una “gran matriarca”.

Es una hembra noruega no demasiado grande, de un tamaño normal para su sexo (viene pesando entre los 4-5 kilos según la época del año y los celos), y sin embargo de un carácter descomunal.

Dentro de ese pequeño cuerpo ha sabido ganarse el respeto del resto de las hembras y tener a raya a los machos y ha demostrado ser una gran paridora y una estupenda madre, creemos que Audrey ha nacido para ser madre y ha resultado que su carga genética, junto con la de Bos, ha dado cachorros maravillosos.

Tiene unos celos fortísimos, frecuentes y muy “sonoros”. Riendo decimos que “es como si cantase ópera”, desde luego se hace oír.

Es de una belleza indescriptible y que no se aprecia en fotos por mucho que David se esfuerza, Audrey es de las bellezas que necesitan ser vistas al natural.

Quizás, si tuviésemos que resaltar algo de ella es su cara. Tiene una triangularidad perfecta y es más extrema que Bos, por lo que se compensan perfectamente.

Su mirada es penetrante y muy expresiva. De un verde intenso y brillante, hace que cuando la miras a la cara y ella, en un perfecto gesto de bondad, te mantiene la mirada fija, te pierdes en contemplar la posibilidad de que la naturaleza de este color, es realmente increible al natural, y de momento, sólo lo ha heredado Morgan.

Sus orejas son perfectas, en colocación y tamaño, increíblemente equilibradas y su mentón es fuerte.

Su manto fue una verdadera sorpresa, como el de todas las tortugas, (para nosotros, las tortugas son una maravilla de la naturaleza, siempre una sorpresa y una carga genética de increíbles posibilidades).

Su manto, se ha ido aclarando con la edad y en la actualidad está, “más rubia”, como la llamamos “nuestra rubita”, o “la abuela” ya que es la hembra más adulta de todas las que tenemos.

Es una compañera perfecta y básicamente ha trasladado el papel de madre, a nosotros, cuidándonos y protegiéndonos en todo momento. Incluso nos lame si nos quejamos y a veces nos trata como si de uno de sus cachorros se tratase.

Está siempre lustrosa, no aguanta mancharse y es algo maniática con sus cosas.

Bastante territorial, no deja de recordad ni un solo día a las otras hembras, que ella fue la primera en llegar y en parir y por lo tanto que está por encima en jerarquía.

Tiene siempre sus juguetes y su cuna de descanso en orden y si mueven algo de sitio ya va, corriendo a regañarles, a veces decimos “que abuela tan cascarrabias te has vuelto”, pero de inmediato nos hace cambiar de opinión cuando la vemos coger a Morgan, por ejemplo, y obligarle prácticamente a que se deje acicalar. Le lame, como a un cachorro hasta que le deja empapado y Morgan con cara de resignación se deja porque sabe que Audrey es “la que manda”.

Tiene una manía que ha ido pasando de generación en generación: beber del chorro de los grifos y un gran afán por las bañeras. Se sube, como una “reina” y maulla pidiendo que le abras el grifo y no se baja hasta que lo consigue.

Le encanta dormir cerca de mí, siempre está conmigo, me sigue y me defiende, me cuida con gran tesón.

La verdad es que no la vemos como una mascota, sino básicamente como una amiga.

Cada vez que ha parido, viene corriendo a llamarnos y se deja guiar en todo momento. Ha decidido que en todos sus partos debemos estar asistiéndola y adorándola y porque ella sabe perfectamente que es la protagonista de todo.

Es una felina en pequeño, la ves exactamente con el mismo carácter que una leona pudiese tener en libertad, cuidadora, luchadora y defensora de sus camadas, su macho y su territorio y además a eso, le sumas, que muestra su parte de amistad y amor por nosotros, es para nosotros una de nuestras mejores gatas.

No le van las expos y si hay algo que Audrey te deja claro es que hay que obedecer sus necesidades, es muy clara a la hora de comunicarse con el humano y con el resto de los felinos, no deja duda.

Nació para hacernos felices como amiga y para ser una madre excelente y una novia única para Bos y eso es lo que ha hecho hasta ahora y seguirá haciendo.

Si se diesen premios a “la mejor amante, madre y amiga”, Audrey se llevaría el “Best in Show” en esta categoría, tenedlo por seguro, es la hembra ideal de cría y un ángel convertida en felina.