Nuestro
primer compañero fue un macho muy importante para Edith, se
llama Bos y aunque las
fotografías no le hacen mucha justicia es un gato en el que destacaría su carácter. Es noble, inteligente y
muy, muy sensible. Hablador y entiende estados de ánimo y se
esfuerza en intentar mediar en ellos. Se fue día a
día haciendo más sociable, era tímido,
ahora adora al resto de los gatos y hace el rol de protector, cuidador.
Es serio pero al instante vira y se vuelve un zalamero de casi 6 kilos,
imaginaros. Podría estar hablando de él horas. Le
adoró y él me ha demostrado en
múltiples ocasiones que él también me
adora a mí. Creo que además le debemos el
adiestramiento de los otros gatos. Bos les ha enseñado a
rascar únicamente en su rascador, a ir a sus lugares
acondicionados para ellos (su “parque de
atracciones” como lo llamamos), a no rascar en los muebles,
algo que para una pareja recién casada se agradece.
Ni
Bos, ni si abuelo, ni su padre, marcan territorio y en las montas (no
os lo he dicho pero es nuestro semental, ¡se las trae de
calle!) es todo un caballero. Yo me quede asombrada cuando en una de
las montas acariciaba a la hembra y ni siquiera la sujetaba del cuello
¡¡¡creo que estoy enamorada de este
gato!!!
También
les ha enseñado mañas traviesas, como beber de
los grifos o meterse en los lavabos, pero resulta hasta
simpático. Edith nos contó que su madre le
enseño de pequeño. Cuando llegó a casa
traía varios premios de cachorro, recuerdo que dije,
“vaya el gatito tiene más currículum
que yo y a su edad” y esté currículum
seguro que aumentará cuando empecemos a presentarle a las
exposiciones, todavía no lo hemos hecho porque o no
cuadraban fechas o quizás la realidad sea que somos unos
inseguros.
Dicen
uno de los muchos cuentos vikingos que el Bosque de Noruega es
“el gato elegido por las hadas” y cada
día me parece que el mundo fantástico y
mágico a veces se solapa con el mundo real. Nuestra hada
Edith, así es como la vivimos y sentimos, marcha a otros
bosques pero siempre seguiremos en contacto y nos motivará
para presentar a nuestros gatos a exposiciones y a la cría.
Por cierto el hada Edith vive en el mundo de Jakobusland, mundo muy
conocido entre los amantes de estos gatos, no dudéis en
meteros en su pagina web (www.jakobusland.com).
Como
veis Bos es robusto, tiene una cabeza fuerte y grande, no muy extrema,
pero su tamaño compensa esto para los jueces. Sus ojos son
verde esmeralda, oblicuos hacia arriba (yo a veces le digo que parece
que se ha perfilado la raya con un eye-liner, es asombroso). Su mirada
transmite calma. Tiene un manto poblado, se acicala mucho y lo que
menos le gusta es que le corten la uñas. Su rabo en muy
poblado, en plumero y si lo estiramos para que os hagáis una
idea le llega al cuello o quizás un poco más. Sus
patas son muy fuertes y robustas. De un gato así esperas
movimientos toscos, rudos, sin embargo es delicado y silencioso. Es
trepador y curioso, pero nunca ha tirado ni un simple
jarrón, con su proporción parece
increíble. Como veis mi pasión por este portento
de la naturaleza me daría para escribir una novela pero
también tengo que hablaros de nuestra princesita.
Aquí
la tenéis, con 8 meses y 3 kilos y medio de peso. Se llama Audrey (antes Kalahary pero le cambiamos el nombre) porque tiene un porte muy
de “desayuno con diamantes” y su
carácter alocado y presumido le acompaña. Es muy
vivaz y coquetuela, se sabe guapa y va presumiendo por la casa como una
modelito. La elegimos más atigrada, es una tortuga atigrada.
Lo más impresionante de Audrey es su mirada, tiene los ojos
entre miel y verdes y una mirada vivaz. Su carita es más
extrema que la de Bos, más triangular y con medidas
perfectas, lo pensamos así, con ayuda de Edith para que los
cachorros heredasen lo mejor de cada uno. Su pelaje es
increíble, en las fotos no puede apreciarse, es como ver un
lince en pequeño, con la gracia y magia que le da la parte
de tortuga. Su rabo no tiene nada que envidiar al de Bos, incluso yo
diría que lo va a llegar a tener más poblado aun
si cabe. Tiene una curiosidad, justo en la puntita de la cola tiene
unos poquitos penachos, como un pincel de pelito blanco, es
simpático, porque con lo trasto que es, parece que haya
metido el rabo en un poco de pintura. Lo que más me gusta de
ella son sus patas. Son negras en sus 2/3 finales, parece que lleva
calentadores, lo que acentúa más el aspecto de
bailarina, modelo, actriz…. En fin es nuestra diva y la
mamá de nuestros cachorros.
Bos
y Audrey se hacen ojitos desde el principio, sabemos que se gustan y
son buenos papis con cachorros impresionantes. Audrey no tiene nada que
ver consanguíneamente con Bos, pertenece a la camada de Anne
de La Peyre, nuestra segunda hada encantadora que desde sus confines
lejanos a Madrid está siempre localizable y dispuesta a
preocuparse y ayudar (muchas gracias) (www.lapeyreweb.com).
Nos consideramos muy afortunados por haber
conocido esta raza de gatos, cada vez más reconocida y
apreciada en España, pero todavía no lo
suficiente. |